En la Región de Coquimbo ya se empiezan a observar las primeras flores silvestres que anuncian la llegada de una nueva temporada del desierto florido. Aunque el fenómeno suele alcanzar su máximo esplendor hacia fines de septiembre, en el sector costero camino a Chungungo ya se tiñen los paisajes con colores y formas que llaman la atención de visitantes y lugareños.
Entre las especies más reconocibles aparecen las Rhodophiala rhodolirion, conocidas como añañucas, las delicadas Nolana acuminata o suspiros del campo, junto a los pequeños arbustos de lucumillo y los vibrantes soldaditos (Tropaeolum tricolor), entre otras variedades que empiezan a florecer en la zona.
Este espectáculo natural, que mezcla biodiversidad y belleza, no solo despierta la admiración de quienes recorren el territorio, sino que también recuerda la importancia de cuidar los ecosistemas que hacen posible este fenómeno. Una antesala perfecta para lo que promete ser una primavera inolvidable en la región de Coquimbo.
POSTALES





